Oración por un padre difunto en su aniversario, para consuelo de la familia

Cuando se nos va un ser querido queda un vacío imposible de llenar, pero siempre es posible realizar una Oración por un padre difunto en su aniversario, para consuelo de la familia. Esta fecha es difícil de olvidar por la tragedia que representa, sin embargo, es una ley de vida que debemos asumir y aceptar.

Las personas se van yendo de nuestro lado, la muerte se los va llevando. Nuestro padre murió, al principio rechazamos o negamos tal suceso imprevisto. Nos resistimos porque no nos educaron para aceptar la muerte como una realidad sino que los contenidos de estudio iban destinados a promover el consumo, el disfrute, el gozo, la vida ostentosa, y el olvido de Dios. Pero éste, como ocurre en la parábola de hijo prodigo, está dispuesto a recibirnos y llevarnos a nuestra casa celestial.

Empecemos entonces a mostrarte algunas oraciones para nuestro difunto padre, cómo podemos entender dicha pérdida, y qué hacer para preparar a los niños en este asunto tan descuidado en la Pedagogía actual, siempre guiados por el Espíritu Santo y nuestra vocación de maestros.

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Oración por un padre difunto en su aniversario

Padre, todavía estamos contigo cuando viene el amanecer, cuando cantan las aves y se despeja toda sombra.

Todavía te recordamos como ayer: tu voz, tus manos, tu ser, tu sabiduría. A un año de tu partida sigues en nuestras vidas porque nunca has muerto para nosotros. Amado Padre, tus hijos, tus hermanos, tus nietos siempre te recordarán aunque pase el tiempo.

Hoy queremos elevar nuestras plegarias a Dios para pedirle que tú alma descanse en paz y rogarle te conceda un lugar en su reino celestial.

Te lo pedimos Señor en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Es preferible que se haga la plegaria con la presencia de todos los miembros principales de la familia del difunto. En casa, en tranquilidad, y pueden haber personas allegadas que quieran acompañar en la oración que se realiza por el descaso de esa persona añorada.

Cómo puedo entender la pérdida de un padre

El famoso predicador Peale (1975) se preguntaba ¿Cuál es después de todo la palabra de la religión cristiana? Y responde: vida.

Cristo dejó dicho con claridad que Él es la vida y que ha venido para que todos tengamos vida. Expresó: Yo soy la resurrección y la vida, y se lo repitió a sus discípulos en la última cena.

Desgraciadamente en nuestra civilización no tenemos una cultura de la muerte sino de la vida material  y el goce. Nuestra educación tiene esta materia pendiente con la sociedad, en se ve a la muerte como un ladrón hostil, diezmando a la humanidad con una guadaña.

En cambio el predicador Peale consideraba que la muerte es más bien una especie de invitación a una vida más plena junto al Señor. Y la persona no es arrebatada a la fuerza, sino que decidió aceptarla. Esta es la manera más «fácil» de hacer entender a quienes quedan en el plano terrenal que la muerte es parte de la vida, y que la promesa de la vida eterna está en manos de El Señor.

Los muertos siguen siendo amigos, padres, hermanos, cuya muerte ha sido impotente para separarnos comenta Maurois, 1986.

Cómo superar la pérdida de un padre

La muerte es una realidad biológica; es lógico que no la aceptemos porque hemos tenido la esperanza de vivir para siempre puesto que es promesa Divina, sin embargo, mientras no se cumple esta palabra, como dice el libro de Eclesiastés que nuestra existencia está inmersa en esa posibilidad de morir.

COMO SUPERAR LA PÉRDIDA DE UN PADRE

Pero necesariamente debemos asumir la pérdida; por ello queremos ofrecerte unas técnicas que te servirán para llegar a superar la pérdida de un padre.

  • Entendemos que no es fácil para quien pierde ese ser puesto que aceptar que no verás más a tú padre es una tarea progresiva, pero siempre debes tratar de darte aliento y apoyarte en los demás miembros de tú familia.
  • Acepta el hecho de que te encuentras en un estado de estrés.
  • Aun cuando te embargue el sufrimiento y la sensación de pérdida, trata de retirarte unos momentos cada día para meditar sobre algunas verdades filosóficas.
  • Sujétate a la idea de que la adversidad puede transformarse en una fuerza espiritual, si la aceptas con fe y valor. Requiere esfuerzo, claro, y algunas técnicas psicológicas.
  • Prueba la fuerza que tienen las invocaciones o plegarias.
  • Satúrate de la Escrituras: están llenas de fuerza, consuelo y comprensión; especialmente el tema de la resurrección (Marcos 16:1-8, Lucas 24:1-35, Juan, entre otros).
  • Expresa la pena y sentir: no vaciles en llorar, no reprimas tal manifestación, como suelen hacer muchas personas. Hazlo sin ostentosa demostración pública de dolor. Recuerda que el mismo Jesús lloró al ver que su amigo Lázaro había muerto (Juan 11), por tanto, no te avergüences de hacer lo mismo.   

Si nada de esto te calma y continuáis en duelo, probablemente requieras un poco de ayuda psicológica para evitar la negación de un hecho inevitable.

La vida es ciegamente optimista, es impulso inevitable hacia el futuro, a pesar de que hay miles de razones para la desesperación dada la finitud del ser humano. La moral estoica, caló en el cristianismo, y es su bandera.

En ese sentido el catecismo católico nos manda a tener templanza. Como se ve, los estoicos fueron prácticamente los inventores de la psicoterapia emocional.

Cómo continuar con la vida después de la pérdida de un padre

No hay más salida que seguir viviendo normalmente. Algunas personas encuentran esto muy difícil, creen que sería una falta de respeto para con el difunto, pero ello es un punto de vista equivocado.

CÓMO SUPERAR LA PÉRDIDA DE UN PADRE

El retorno a las tareas laborales,  familiares y sociales es en sí tranquilizador y consolador. Te mantendrá sereno.

Ciertas personas evitan ir a lugares que les recuerdan al ser querido, otros rehúsan hacer lo que hacían juntos, especialmente como marido y mujer, esto es perfectamente comprensible, ya que algunas situaciones agudizan la sensación de pérdida física.

No obstante la solución consiste en recordar que el ser amado no solo está todavía contigo en sentido espiritual sino mucho más compenetrado que antes por el plano espiritual, por ello no digas nunca que “enterraste a tu padre” porque ello no es verdad.

Al aceptar esto la sensación de pérdida queda disminuida, lo cual no significa caer en una morbosa tendencia a quedar anclado en el pasado.

Frases para un padre difunto en su aniversario

Querido Papá:

Aún recuerdo todos esos momentos que pasamos juntos y conversábamos sobre el tema de la muerte. Siempre creíste que no moríamos definitivamente sino que íbamos a otro sitio, a otro lugar en el que tenemos que realizar otras cosas al lado de Dios.

Sólo espero que tú y yo volvamos a desandar los caminos andados y digamos las palabras que resonaban a nuestro lado.

Yo sé que cantas sobre todas esas olas y por eso quiero escucharte en el silencio profundo de la casa.  

Quiero que sepas que aunque no estés en presencia aquí conmigo, sé que tú espíritu me acompaña cada día de mi vida, y que así será hasta que nos volvamos a ver.

Cómo ayudar a los niños con la pérdida de un padre

Decíamos al principio que desgraciadamente no tenemos una cultura de la muerte, ni una educación para ella, nuestras escuelas ven la muerte como un tema tabú, como una condición de la que no se debe hablar.

Sin embargo, es frecuente que algún niño o adolescente pierda a uno de sus familiares cercanos, y ello se nota en su tristeza en casa y el aula, así como en su día a día sin que los adultos sepan qué hacer para subsanar un poco el dolor.

EL DUELO DEL NIÑO

Llegó el momento en que los padres y maestros se apoderen de técnicas psicológicas para atender a estos casos de niños o adolescentes que atraviesan estos problemas. Necesitamos una «escuela» para soportar el miedo a la muerte.

Como funciona con los niños es mejor utilizar palabras sencillas para explicarle lo que ha ocurrido, de modo que acepte esa realidad aunque ello sea poco a poco.

Los padres también pueden presentarles ejemplos con lo que pasa en el mundo animal, utilizar relatos edificantes, y además emplear la Palabra de Dios para ayudarlos (Mateo 18:1-5).

Los niños son inteligentes y pronto entenderán lo que ha pasado, más aún cuando creen que su padre está con el Señor en otro lugar. No tiene sentido ocultarle a los niños la realidad de la muerte diciéndoles que su padre salió y que vendrá más tarde o mañana, porque ello empeoraría la situación de dolor.

Conclusiones

Lo primero que vemos es que nunca nuestros muertos o difuntos están “enterrados”, viven en nosotros y son parte de nuestras vidas, lo que fueron ellos nos sigue sucediendo, y de allí que mantengamos nuestra identidad.

Sabemos lo que somos porque los que se fueron antes nos construyeron, nos engendraron y ayudaron a forjar nuestro Yo; ahora bien, en esa ruta vital aparece la muerte, para unos un suceso temible, para otros el retorno a la casa celestial al lado de Cristo.

Necesitamos una nueva cultura más realista, en la cual tanto los niños como los adolescentes reciban contenidos escolares referentes al tema de la finitud (caso de que la palabra “muerte” les resulte muy fuerte).

Los niños sí pueden entender la realidad de la desaparición física de un ser querido. Cuando la Educación aborde este tema sin los prejuicios y tabúes que lo han ensombrecido hasta el momento, entonces el dolor no será tan inmisericorde. Necesitamos una escuela para la valentía, para soportar el miedo, la incertidumbre, el suceso imprevisto, y en consecuencia, formar seres más responsables, que no se crean inmortales en el peor sentido de la palabra.

Queremos antes de despedirnos recordarte que tu padre siempre estará a tú lado, apoyándote y queriéndote aunque no lo puedas ver, y algún día Dios te llamará a su encuentro donde lo abrazarás y estarás con él por la eternidad.

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