Oración al Señor de la Misericordia para pedir un favor: Quién es el Señor de la Misericordia, su historia y oraciones

Si te encuentras en una situación de necesidad te remendamos que recites la Oración al Señor de la Misericordia para pedir un favor y así conseguir el apoyo divino que requieres. En este post podrás encontrar esta oración, también podrás conocer quién es el Señor de la Misericordia y la historia detrás de esta imagen.

Además encontrarás otras oraciones que te ayudarán cuando lo necesites tales como la oración al Señor de la Misericordia para casos difíciles. También la de las tres de la tarde y la oración Jesús en ti confío.

TABLA DE CONTENIDO

¿Quién es el Señor de la Misericordia?   

Conocido también como la imagen de la Divina Misericordia, el Señor de la Misericordia es un cuadro que ilustra la            aparición de Jesús que el 22 de febrero de 1931 tuvo Santa María Faustina Kowalska. En este cuadro se refleja a Jesucristo mientras irradia luces rojas y blancas provenientes de su Sagrado Corazón.

El mismo hace parte del culto a la Divina Misericordia. Este hecho fue redactado por Santa Faustina en su diario, donde además reflejó algunos compromisos de Jesús relacionadas a esta imagen.

En la culminación del siglo XIX, María del Divino Corazón Droste zu Vischering también tuvo una visión parecida a la de Santa Faustina. En dicha visión se reflejada Jesucristo irradiando un gran luz que partía desde su Sagrada Corazón y se esparcía por todo la tierra.                         

Historia del Señor de la Misericordia             

La imagen del Señor de la Misericordia fue una revelación de Jesucristo a Santa Faustina en el año 1931. Fue petición de Jesús que esta imagen fuera representada en un cuadro, él mismo fue quien dio explicación de su significado y de la significancia que tenía para los devotos.

Sin embargo, solo la tercera imagen pintada fue la que más popularidad alcanzó. Luego de la aparición, Santa Faustina le pidió al pintar Eugenio Kazimirowski que realizara el retrato. Aun siguiendo las indicaciones de la santa, una vez terminado el cuadro en 1934, Santa Faustina reflejó que la imagen no mostraba toda la grandeza de Jesús.

Más tarde, ser realizó un segundo cuadro en el año 1942 en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia a manos del pintor Estanislao Batowski. Pero, mediante la insurrección de Varsovia, la capilla y por supuesto el cuadro fueron consumidos por el fuego.

Sin embargo, se pidió al mismo artista que hiciera una nueva pintura para la Capilla de la Divina Misericordia en Cracovia. Entonces llegó el pintor Adolfo Hyla de la guerra y se le pidió realizar el cuadro. La imagen se retrató utilizando las indicaciones de Santa Faustina y una estampa de la Divina Misericordia.

Fue en 1943 que el cuadro fue terminado y fue bendecido por el padre Andrasz en la capilla. Aunque más adelante se realizó el cuadro de Batowski, el cuadro de Hyla fue el que residió en la capilla.

El cuadro de Hyla era tan grande que no podía entrar al Altar de la Misericordia y se encomendó hacer una imagen más pequeña. La misma fue bendecida en el año 1944 por el padre Andrasz.                                  

Oraciones al Señor de la Misericordia                       

El Señor de la Misericordia tiene varias oraciones que sus fieles recitan para que se cumplan sus milagros. Las oraciones más recurrentes son las que te mostraremos en los apartados siguientes.                         

Para pedir un favor          

Oh Señor de inmensa piedad y humildad infinita. Desde el precipicio de sus pecados todos los seres de la tierra ruegan en este día por tu misericordia. Tu perdón, oh Dios, tu fiel te está clamando con la fuerte voz de su tristeza.

Dios de gran generosidad, no ignores nunca la oración de este destierro material. Oh Dios, humildad que a escapar llega de toda compasión terrenal. Que sabes de la desdicha de forma completa y que conoces que son sus fortalezas no pueden postrarse ante ti.

Te suplicamos adelante con tu gloria y con tu consecuente aumento de la piedad todos nosotros. Para que podamos, fielmente, poder dar cumplimiento a tu gran ardor en el camino de su vida y en el momento de la culminación de la vida terrenal.

Que la supremacía de tu piedad les resguarde de las flechas que lleguen a tirar las enemistades de su protección. Para que con confidencia, como hijos tuyos que somos, esperemos la próxima venida.

Y aguardemos tener lo que Jesús nos dio palabra a pesar de nuestra empatía. Porque Jesús es nuestra única ilusión, como en el Reino de los Cielos.

Para casos difíciles         

Oh Señor de gran piedad, humildad eterna, desde el precipicio de su desfallecimiento, todas las personas ruegan hoy por tu misericordia. Tú consuelo, oh Dios, y suspira con la grandiosa voz de la desgracia.

Dios de generosidad, no te vuelvas a mis plegarias en mi sufrimiento. Oh señor, humildad que se fuga de nuestro entendimiento. Que sabes de toda la pobreza a fondo y que conoces que con nuestros impulsos no podemos postrarnos a ti.

Te lo suplicamos, en camino con tu gracia y en aumento de tu piedad en nosotros, para que gratamente podamos dar cumplimiento a tu santa promesa. En el camino de nuestra vida y en el instante de nuestra muerte. Amén.

Oración de las 3 de la tarde                  

Oh agua y sangre, que una vez has brotado del corazón de nuestro señor Jesús. Tal como la Fuente de Misericordia para con nosotros, confío en tu gracia.

Tu que moriste, Jesús, sin embargo, el principio de la vida ha llegado a nacer en grandeza para nuestras conciencias. Y para la inmensa piedad que se ofreció al mundo entero.

Oh el brote de vida, oh la inmensa piedad eterna, por favor te imploramos que guardes a toda la humanidad. Y está en calma con nosotros.

Oh el agua y la sangre, que alguna vez brotó del Santísimo Corazón de Jesús como un río de piedad. Para con nosotros, en ti derramo mi confianza. Oh Jesús, que diste muerte a tu cuerpo por todos nosotros por tu gigante pasión e inmenso amor.

La igualdad de tu Padre llegó a tu lado y tu inconcebible cariño a la humanidad. Cuando en tu lecho de muerte en la Cruz, en ese instante mismo nos brindaste tu vida eterna en tu sangre santa. Y permitiste el compartimiento de tu sacratísimo costado, dándonos una incontable piedad y eterna.

La misma piedad con la que nos diste lo más propio que era tuyo, tu Corazón, fuente de agua y sangre. He aquí la supremacía de tu piedad, de ella se derrama toda la gracia que a nosotros nos llega.

Oh querido señor nuestro Jesús, la verdad infinita, el camino nuestro. En este momento me postro ante ti para rogar tu misericordia. Hermoso Corazón, santo padre, quien emana innumerable misericordia y eterna humildad. Por favor, te ruego por los pecadores.

Oh misericordioso Corazón, el río de la piedad de donde una vez brotaron las luces de gracia sobre la humanidad entera. Te ruego esplendor para todos los desfavorecidos pecadores.

Oh Dios, por favor, acordaos de tu gran pasión y no accedas a que las almas redimidas fueran perdidas. Con tu santa y preciosa sangre. Amén.

Una vez culminada de oración se deben recitar tres Padrenuestros y tres Glorias.                        

Oración Jesús en ti confío        

¿Por qué te complicas y te alteras ante los inconvenientes de la vida? Seré el cuidador de todas tus pertenencias y todo será para bien. Solo cuando te veas abandonado únicamente en Mí, todo será resuelto con calma según mis propósitos.

No te alteres, no me es una alterada plegaria. Como si fuera tu intención la exigencia del cumplimiento de tus anhelos. Descansa los ojos del corazón y clama Jesús en Ti confío.

No prestes atención a las complicaciones, tristezas y pensamientos acerca de todo aquello que luego puede pasar. No arruines mis planes queriendo posicionar los que te pertenecen.

Deja que sea Dios y actúe con tranquilidad. Póstrate con confianza ante mis pies. Posa tu cabeza en mí y posa en mis manos tu destino. Clama con fervor Jesús en Ti confío.    

Lo que más te hiere es la querencia de dar solución a las cosas a tu forma. Cuando clamas Jesús en Ti confío, no te comportes como el enfermo que pide cura el médico que da su forma de curarlo. Deja que te lleve en mi divino manto y no desconfíes, Yo te amo.

Si piensas que las situaciones pueden empeorar o son complicadas con tu plegaria, continúa confiando en mí. Descansa los ojos del corazón y dame tu confianza. Sigue repitiéndome siempre Jesús en Ti confío.

Requiero que las manos estén libres para poder orar. No me retengas con tus inútiles inquietudes, que es lo que satanás busca. Dame tu confianza y déjate en mí.

Así que no te colmes de preocupaciones, dame todas tus inquietudes y descansa con tranquilidad. Repíteme siempre Jesús en Ti confío y podrás ver los grandes milagros. Te lo aseguro por mi cariño.

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