Enfermedades espirituales: Pecados espirituales y qué es la tibieza espiritual

Muchos se preguntarán sobre el por qué se tendría que hablar a estar alturas de pecados espirituales, sin percatarse de que ello tiene una dimensión social, psicológica, biológica, y hasta económica, lo que se traduce como Enfermedades espirituales.

Nuestro mundo secularizado se despidió de Dios hace tiempo, y adoptó a otros como el dinero, la fama, el orgullo, el fanatismo, y la despersonalización.

Vivimos en medio de tibieza espiritual: la religión se torna algo personal privado, somos cada vez menos creyentes y no llegamos a saber quiénes somos en verdad. Nuestra vida es tan anónima como nuestra muerte, expresan los filósofos Bárcena y Larrosa. Queremos hablarte un poco de ello, con la finalidad de que reflexiones para que realices un serio examen de conciencia.

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Qué son las enfermedades espirituales

Las denominadas enfermedades espirituales son problemas de tono psíquico, muy corrientes, que carcomen el ánimo, debilitan la fe y desmoronan la comunión con la Iglesia cristiana. Si no se atienden con tiempo, pueden caer en situaciones graves, en neurosis de angustia, y hasta conducir al suicidio.

Algunas de las enfermedades espirituales son las siguientes:

Qué son las enfermedades espirituales

  • Creerse indispensable: ciertamente no hay otro como tú, porque no tienes copia, pero es mejor ser humilde, otro puede hacer lo mismo que tú, aunque no sea igualito.
  • Ser hiperactivo: uno de los males del hombre contemporáneo, vivir de prisa, quitándole un poco de tiempo a la muerte que lo espera, sin tener un espacio para la meditación, la plegaria y la lectura de la Palabra.
  • Ser de corazón duro: tener una mente cerrada, una visión de túnel, y no dejar un espacio a las cosas espirituales, lo cual no quiere decir que no tengas dudas.
  • Formar círculos cerrados: rodearte sólo de personas que piensan como tú, en lugar de acercarte a las que te adversan o piensan distinto para incrementar tus perspectivas de abordar los problemas.
  • Alejarte de Dios: no buscarlo con todas tus fuerzas y maneras, sea mediante los escritos sagrados o incluso la racionalidad científica, en tiempos como los actuales donde todo poder tiene que vérselas con ella, otros son padecer repentinos cambios de humor e intentar separar fe y vida.
  • Estafar a la gente con la religión: utilizar la catequesis para ganar dinero, cobrar 10% del diezmo (algo que no está autorizado en la Biblia), abrir cuentas bancarias y hasta tener en la Iglesia una maquinita para que los fieles paguen por escuchar la palabra de Dios.

Estas y otras enfermedades espirituales nacen de la mala fe, de la debilidad y la picardía cultural que se sembró desde hace siglos en los pueblos.

Por tanto, vigilemos nuestra conducta y no hagamos a otros lo que no quisiéramos que nos hicieran.

Personas que mueren de enfermedades espirituales

Algunos incrédulos dirán que no es posible que una persona muera de enfermedades espirituales, pero es perfectamente viable; recuerda que la forma de vivir afecta al cuerpo también. La vida, pues, queda matizada por los niveles de espiritualidad logrados a lo largo del tiempo.

personas que mueren de enfermedades espirituales

Ahora bien, por la Psicología sabemos que una persona bajo los efectos de la angustia, los celos, la ira, el miedo, puede cometer actos terriblemente mortales.

Así mismo la ciencia ha demostrado que el estilo de vida que llevas afecta tú cuerpo, de manera que, por ejemplo, el ser hiperactivo y tener corazón duro, así como otros factores externos e internos, pueden desencadenar el cáncer.

Enfermedades de la vida espiritual de implicación psicológica

Se sabe que el hombre es por naturaleza una unidad biológica, psicológica, social, espiritual. Ello quiere decir que es un ser sumamente complejo, de cuerpo, mente y espíritu, de modo que el desequilibrio en uno de esos ámbitos, incide en los demás.

La Psicología, a través de expertos como Freud y Goleman, nos hablan del papel que tienen las emociones y el modo de percibir el mundo en nuestra vida, y en tal sentido se mencionan las enfermedades psicosomáticas, como ocurre en la conversión: ceguera, sordera, incapacidad para hablar, parálisis de partes del cuerpo, alergias, sarpullidos, entre otros.

Pecados espirituales

Los pecados espirituales son más aborrecibles incluso que los denominados carnales, la Biblia aclara que los pecados cometidos por el hombre pueden ser perdonados, pero el que hable contra el Espíritu Santo no le será perdonado, y a eso se refiere este apartado, los pecados cometidos contra el Espíritu Santo son inexcusables e inaceptables ante los ojos de Dios.

Se denominan pecados capitales porque generan otras faltas y vicios que enferman el alma.

Los 7 pecados capitales los conforman: la soberbia, la ira, la avaricia, la envidia, la lujuria, la gula y la pereza. Únicamente se contrarrestan con las virtudes cristianas y auto reflexión personal.

Qué es la tibieza espiritual

Se hablar de tibieza espiritual cuando una persona padece de cierto relajamiento del espíritu, de modo que decaen sus energías de la voluntad y se vida se torna pesada. Su espíritu se torna árido ante las cosas de Dios.

Se pueden mencionar algunos síntomas de esa tibieza:

tibieza espiritual

  • Alejamiento de Dios: no buscan a Dios, ni asisten a las misas dominicales, ni leen la Biblia, oran solo para pedir.
  • No están interesados sino en la salvación terrenal: les basta con tener las tres comidas y placeres.
  • La fe es débil: no creen que otra fe que en la del dinero.
  • Su calidad de vida familiar es deficiente: viven gritando, amenazando, no tienen descanso.
  • Dudan de Dios porque padecen sufrimientos.
  • No es un creyente convencido: vive en el mundo y con el mundo. Cree que no es necesario buscar de otros.
  • No quiere compromisos: ni con unos ni con otros. Prefiere estar al margen de las discusiones y averiguaciones teologales.

Nueve enfermedades de transmisión espiritual

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Algunos expertos se refieren a la dislocación espiritual y el provecho comercial que se le saca a ello.

En tal sentido, mencionemos Nueve enfermedades de transmisión espiritual:

El vicio de la comida rápida

Es el resultado de la prisa contemporánea, el modo de vida citadino, con el pluriempleo, la necesidad de cubrir largas distancias para llegar al lugar de trabajo, el abandono de la comida en familia, entre otros.

Es una forma de vida triste en la cual la finalidad última es consumir.

Imitar para no ser uno mismo

Pensar con y desde la masa. Esperar a que todo ya te lo dé hecho otra persona (la publicidad, el estado, las trasnacionales, los extraterrestres, o quien sea).

Es como si te dijeran: No tienes más que imitar lo que ya hemos inventado nosotros. Así nunca será tú mismo, y eso es mejor para poder controlarte.

Aspiraciones confusas

La mente crea una incongruencia o disonancia cognitiva: la sociedad te pide por un lado que seas honesto, virtuoso, respetuoso, y por otro te presenta el dinero como centro de atención que te permitiría comprar de todo.

Creerse elegido por La Providencia

Consiste en que el ego se identifica con las mismas experiencias espirituales y lleva a la persona a creerse elegida, una especie de encarnación celestial, un iluminado con patente para crear una Iglesia de los primeros o los últimos días, en la cual no se dice nada sustancial, se creen oír voces, tener sueños, y así (el pastor) va cursando su neurosis sin que nadie le diga que requiere una ayudita psiquiátrica para volver a la realidad real.

Yo mando aquí y en todas partes

Se parece mucho al estado psíquico anterior. En tal caso, la personalidad se impregna de  espirituales e ideas que parecen indiscutibles o a prueba de escépticos.

La persona se torna renuente a cualquier ayuda, cerrada de mente, sorda, y ciega a toda otra información que le parezca contradictoria (obra de Satanás)  y a otras perspectivas, creen que no necesitan ninguna bibliografía ni hermenéutica, porque son impenetrables y ello les impide el crecimiento.

Una cosa es clara: con fanáticos no se puede discutir.

Maestros espirituales de sobra

Hasta los actuales maestros espirituales de la Nueva Era necesitan su estudio de mercado para ver lo que quiere la gente. Luego se presentan como iluminados espirituales capaces de indicar el camino a toda la humanidad, aunque ellos mismos no sepan cómo se llama la calle en que están.

Vendrán muchos falsos maestros que extraviarán a muchos, advirtió Jesús.

Un aire de superioridad

Es un mal que aqueja a casi todos los predicadores: creer que se la saben todas, y que todo es claro “como el agua”.

Nada es transparente, nada es claro, y nada es como un espejo que refleje otra cosa que se supone está frente al mismo.

Estas no son más que metáforas que no han hecho sino tornar más difícil la búsqueda de la verdad.

Pensar con el grupo

Este es un virus que se apoya en la imitación, la búsqueda de aprobación de los demás, la dependencia de los otros, lealtades, y acuerdos sutiles e inconscientes respecto a la forma de comportarse y de pensar.

Un falso final

Este es el último virus, creer que hemos llegado al final y que no necesitamos seguir aprendiendo.

Pero por ahora hemos concluido, te invitamos a buscar de Dios y seguir aprendiendo de su palabra para evitar las enfermedades espirituales.

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