Aprenda cómo hacer la oración de protección para el trabajo que necesita: Qué es una Oración, por qué debemos orar y más

En el ámbito laboral, a diario se suceden muchos escenarios difíciles de enfrentar y que en determinadas ocasiones pueden poner en riesgo la estabilidad laboral, lo cual pudiera conllevar a la pérdida del empleo.

A diario, se le presta trabajo a una empresa y es el que permite generarle ingresos que son requeridos para sostener el hogar de cada trabajador.  De allí que se deba realizar lo mejor posible. Sin embargo, también se requiere protección espiritual.

Este post, trata de la protección del trabajo, de las cualidades y capacidades necesarias hay que tener, de cómo pedir la protección divina para mantenerlo. También se describirá la visión que la Biblia tiene sobre el trabajo en la Biblia y un ejemplo de oración de protección para el trabajo.

TABLA DE CONTENIDO

Qué es una Oración

A lo largo de la historia de la filología (Ciencia humanista que estudia y profundiza la estructura y evolución de los textos escritos de una lengua) La forma de la expresión lingüística  que más se ha estudiado es la oración. Esta es una estructura común en todos los idiomas. Proviene del latín oratio.

Es la composición lingüística más pequeña del discurso. Es un compendio ordenado y metódico de palabras, que en su totalidad expresan, un  determinado mensaje identificable y muy completo.  Una oración es una serie de palabras con coherencia. Un párrafo es un combinación o agrupación de  oraciones con significados analogos.

Gramaticalmente, la oración tiene usos variados. Es una expresión que se refiere a la palabra o a la agrupación de palabras con soberanía sintáctica. Esto significa que consiste en una unidad discursiva que exhibe una correspondencia gramatical completa.

Por otro lado, desde la perspectiva religiosa, una oración es una demanda o súplica, una petición o ruego, una plegaria o invocación que se hace a Dios o los santos. La oración es parte de las ceremonias religiosas, como las misas cristianas.

Por qué debemos orar

Los fieles religiosos son personas que aclaman y subliman a Dios. Además, su fe y confianza en él, los lleva a ser versados de la palabra. Esto les permitirá obtener los elementos básicos para predicar y así poder educar a sus hijos por el camino del bien. El único camino para llegar al reino de Dios es orar.

Dios escuchara y siempre responderá a nuestras oraciones cada vez que le supliquemos con fe. Suplicar al señor por nuestra salud para resguardarla de todo mal y peligro, conduce a conocer y a caminar por la senda de Jesucristo, el hijo de Dios. Oremos entonces puesto que en cada plegaria enaltecemos al Dios Padre creador del cielo y de la tierra.

Los seres humanos tienen ante la necesidad de ser escuchados, hace que nos rindamos en la fe ante el Dios padre y así poder requerir de su ayuda, protección y guía. El Dios Padre omnipotente y misericordioso me escucha cuando rezo por mi salud y bienestar y así recibo la tranquilidad de su bendición.

Los seres humanos solicitamos a Dios por su perdón y le oramos porque  somos imperfectos y cometemos errores. Invocamos su sabiduría para entender su palabra. Le suplicamos para tener las fuerzas y energías que nos concedan la gracia de seguir adelante. Apelamos a su bondad para pedirle su protección.

Cuando oramos desde el interior de  nuestro corazón, disfrutamos de una verdadera conversación con Dios.  Por lo que al hacer la plegaria, aceptamos a Jesucristo como nuestro Redentor y Señor. Dios es magnánimo y  bondadoso y siempre responderá con amor y justicia divina. Por tal razón, los cristianos confían en su misericordia.

Ejemplo de plegaria para la protección del trabajo

Señor Padre, en este momento acudo a tí para ofrecerte mis súplicas.

Pero primeramente quiero solicitar tu perdón por mis culpas, faltas y ofensas, que puedan haberte entristecido.

Perdóname por mi debilidad, pero sé que con tu favor y consuelo lograré aproximarme a tí y alcanzar tu perdón.

También quiero corresponderte porque has sido muy misericordioso conmigo en cada una de las súplicas que te he hecho anteriormente.

En este momento concurro a tí para pedir tu resguardo para mi trabajo y para el lugar en el que lo realizo.

Mi Señor, te ruego por favor que siempre allí reine la concordia, que la energía fluya positivamente y que no exista discrepancias.

Permite, Dios Bendito, que se aleje todo desacuerdo y malas vibraciones del maléfico.

Por la gracia de la divina Sangre de tu Venerado Hijo, Haz que haya prosperidad.

Tú, Padre mío, conoces la difícil situación económica que estamos viviendo por lo que es indispensable para mí contar con este trabajo y el ingreso que me genera.

Solicito de tí, Padre Santo, que resguardes mi trabajo, pues de esta manera podré seguir dando a mi familia la prosperidad y seguridad que merecen.

Te ruego, asimismo, que alumbres a mi jefe, a mis compañeros de trabajo, a los clientes y a todo el ambiente laboral, los bendigas a todos, Señor.

Provéeme, Dios Santo, la fortaleza y energía que preciso para mejorar mi trabajo cada día.

Ejercita siempre de creatividad mi mente para participar de buenas ideas en mi trabajo.

También agradezco tu divina participación para entender sin perjuicios todos los distintos planteamientos a mi proceder que me hagan.

Conozco, mi Señor, que puedo confiar en tí porque creo en tu palabra.

Gracias, Padre Milagroso, me estás dando la tranquilidad y seguridad para mi futuro y el de toda mi familia, al proteger mi trabajo.

Haz que yo pueda ser la palabra que ánima a mis compañeros de trabajo y que ellos te puedan también honrar y agradecer por tus bendiciones.

Padre Santo, Sé que nos inspirarás y conducirás para realizar un buen trabajo en equipo con la armonía y devoción necesarias para lograr los frutos deseados.

Con ello podemos cumplir con los propósitos de la empresa, pero principalmente con nuestra misión de llevar sustento a cada hogar nuestro.

Finalmente te ruego, Padre Santo, me apoyes en mi relación con los clientes. Permite que puedan estar satisfechos del trabajo que les brindo y que sea de gran beneficio para ellos, para la empresa y para mí como trabajador.

Todo ello redundará finalmente en un mejor país, que avanza con el trabajo efectivo y provechoso de todos, siempre gracias a tu intervención divina.

Amén.

De qué manera se puede solicitar la protección divina para conservar el trabajo

Si se está atento al mensaje que Él Santo Padre envía, se puede lograr la debida orientación a seguir cuando se dirija a él en oración con su petición. Dios, con todos sus hijos es, una persona íntegra, honesta y misericordiosa y espera lo mismo de ellos.

Es conocido que la iglesia católica ha promovido varias oraciones de protección al trabajo para solventar cualquier situación adversa que se pueda presentar. Para realizar esa oración se debe:   

  • Agradecer por el comienzo de la jornada de trabajo.
  • Efectuarla con la plena confianza de que Dios está atendiendo todas y cada una de los mensajes que se le dicen.
  • Considerar que Dios tiene el control de cualquier desventura o situación polémica desde el momento en que se pronuncia la palabra Amén.
  • Impulsar y vigorizar la fe.
  • Sea humilde en la manera de pedir. No solo por el trabajo propio, sino también por la prosperidad del país entero.
  • Guardar nuestro orgullo ante la Palabra de Dios.
  • Creer que Él siempre le sanara.
  • Rezar por los compañeros de trabajo, cumpliendo el principio de Dios de orar los unos por los otros.
  • Impedir que el maléfico le robe el momento sagrado de conversación con Dios.
  • Buscar siempre la bendición del Señor.

Otras oraciones para el trabajo

Gracias Padre divino, por el trabajo que tengo,

por la estabilidad que este empleo me da

y que de mis gastos permite proveerme

y así poder cubrir las necesidades de mi familia.

 

Gracias por la actuación que tengo en este sitio de trabajo,

por el ingenio que me das y por todo lo que haces

para que yo con  tenga sosiego durante el trabajo

a pesar de los compromisos.

 

Amen

El Poder de la Oración

Una oración es dinámica como el palpitar de un corazón pleno y abundante de amor que está en orden con el Infinito. Es una exposición de palabras desde lo recóndito del alma que se envía directamente a un entrañable Padre.

Para que una oración sea efectiva y poderosa, su principal y fundamental fortaleza es la fe y cuando en Dios se cree, le ofrece paz al espíritu. Es una fuente de consuelo saber que Dios es nuestro Padre y que podemos ir en su búsqueda para que nos de tenacidad,  orientación y tranquilidad.

La veneración es otra fuerza esencial, que junto a la franqueza, la honestidad y la disciplina hacen de la oración un esperanza del espíritu y cuya sinceridad conllevara a que debamos esforzarnos por la bendición y el ejercicio de dichas virtudes.

Cuando Rezamos, lo que estamos es demandando que se manifieste el Reino de Dios y para eso debemos tener el deseo y la disposición en el corazón para ayudar a establecerlo. Si oramos, estamos declarando nuestra unión a él. Un acto de poca lealtad seria exigir que se haga la voluntad de Dios y no estar preparados para satisfacer nuestra vida con este propósito.

La oración nos introduce a sentir la necesidad de la orientación divina. Es una fuerza, que debe ir acoplada con la conciencia. Lo que significa  que requerimos de una asistencia superior, y que al caminar serenamente por la calle del deber, siempre estará la posibilidad de procurar un mal paso. Por consiguiente,  acompañando ese espíritu debe estar la oración, la plegaria que Dios nos inculca para evitar que demos un mal pasó.

Cuál es la importancia de la Oración

La oración, para todo cristiano, es una significativa experiencia vital. Dios edifica nuestra fe a través de la oración. Cuando decidimos hablar con él, estamos nutriendo nuestra relación con Dios. Él espera que usted le reconozca. Al acercarnos más a él, podemos vislumbrar quién es y de qué manera actúa.

Nos involucramos más en el conocimiento de Dios y su poder mediante la oración. Por su palabra le reconocemos, no obstante, es necesario que junto a la lectura de la Biblia tengamos el componente básico llamado oración. Para una relación plena con nuestro Señor, ambos elementos deben armonizarse.

A todo hijo de Dios le corresponde la oración como una herencia. La comprensión humana es superada por su fuerza.  Para recibir la bendición y el empuje de Dios es esencial e imprescindible la oración (Lc 11.5-17). Contra la ansiedad, el mal común de estos tiempos, La Biblia es el mejor remedio. Por lo tanto,  invocar una plegaria es primordial e inevitable (Filipenses 4.6-7).

La energía de la oración nutrirá y robustecerá el espíritu. Transfigura toda aspiración que se tenga. Las demandas deben ser componentes primarios para las oraciones. Si su vida de oración se pone en práctica, reconocerá la gracia y la voluntad de Dios en cada aspecto de su vida.

¡SEÑOR, PROTEGE MI TRABAJO!


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